Y Alicáncano. Y Humo, voluta roja.

lunes, 4 de mayo de 2009

La humilde salema

Llámase salema, zulema, salpa, hasta cagona, por la comprensible descarga que suele regalar a quien osa pescarla, y como dicen los provincianos, es de la tierra, digo del mar, de nuestro litoral.

Se defiende este pescado como buenamente puede, es de los poquitos que come algas, y algunas le prestan su amargor. De todos modos, acepta muy bien un buen adobo y para gustos los sabores.

Andaban los ecololeches, con sus alarmismos y sus Caulerpas taxifolias, preocupadísimos por sus praderas de posidonia y zarandajas varias, asustando a diestro y siniestro, y reclamando fondos públicos (de todos) para erradicarlas.

En esto va la salpa y, comer por comer, tragona ella, le da por ramonear caulerpas cual si de estimada posidonia se tratase, solo por diversificar la dieta, por capricho, mire usted señor ecololeche. Al principio no nos atrevíamos porque decían las malas lenguas que era muy dañina, pero ya se sabe, si quieres que un producto tenga éxito solo tienes que prohibirlo, declaró un portavoz cualificado del colectivo de cagonas.

Ahora prohibirán pescar salpas, si no prohíben algo quedan faltos de esencia. Con lo tranquila que estaba la humilde y despreciada salema en su amplio espacio natural.

Es una pena que nos hallan descubierto, afirmó el portavoz en voz baja, ya no nos dejarán en paz, nos estudiarán, nos diseccionarán, nos criarán en cautividad, y conseguirán crear una gripe salpuna que justifique nuestra erradicación, y ellos, la verdadera plaga, los ecololeches de pro, ascenderán a político del PPSAGAE, para poner coto al LINUX, y a la internete esa. Que ya se sabe que no hay que alterar el orden (natural) de los beneficios, y si la industria discográfica o el modelo informático están obsoletos, se los protege, faltaría más, que la santísima sgae, san regüindos, sor santa teresa de la vega, la señora de san zapatero y sus estipendios están en peligro de extinción.

Con la iglesia hemos topado, con sus gurus de bata blanca, negra, verde, … que hay colores para todos los gustos y solo nos queda lo que a la humilde cagona; Tragar con todo, y con un poco de suerte, pasar desapercibidos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿tienes algo en contra de las praderas de posidonias?

¿y en contra de quienes las defienden?

Equilicua dijo...

Pobres salemas, tendrían que alimentarse solo de caulerpas; claro que no tengo nada en contra de las praderas de posidonia.
Los que se erigen en sus salvadores son harina de otro costal, señoritingos que prefieren pontificar 100 metros de pradera aunque conlleve la desaparición de una veintena de puestos de trabajo. A esos los prefiero bien lejos.

Metis dijo...

esto... puedo comer dorada mañana? ya no se que me has prohibido y que no...

niño, a ti no hay quien te entienda.

Archivo del blog

Datos personales