Y Alicáncano. Y Humo, voluta roja.

sábado, 19 de noviembre de 2005

Mi niña.

Con solo nueve añitos ya va camino de ser mujer. Y yo soy su padre.

El otro día, mientras un amigo y yo disfrutábamos de taberna y conversación, los niños obtuvieron permiso para jugar en un parque cercano, regalándonos con su semiausencia unos ratos de asueto bastante caros de conseguir.

En esta ocasión, las frases, acostumbradas a saltar de lo importante a lo vanal con inusitada facilidad, fluyeron casi sin interrupción. Eran varios niños, y fuera lo que fuese a qué jugaban, permitía que los espíritus del alcohol y las ideas, retozasen despreocupados.

Uno no está acostumbrado a tales eventos, y claro, sonó la alarma.

Cuando la chiquillada de siete años hizo acto de presencia, visiblemente enardecida, contenta, victoriosa, y presta para un nuevo combate, comenzaron a cuadrar las cuentas.

Pensé y no me equivoqué, que habían estado peleando. Así que salí a la puerta.

Y allí estaba ella: Mi hija, con sus nueve años.
Esta vez, su hermano y el hijo de mi amigo no se habían dedicado, como es habitual cuando se llevan bien, a molestarla.
Al parecer, jugaron con Igor, el compañero de clase de Lucía, al escondite.
Los cuatro, no sé si alguno más.

Pregunté al brasileño por lo ocurrido y se quejó de las patadas recibidas, concretamente, de la niña de mis ojos.
Interrogué con la mirada las insufladas mejillas de Lucía y me contestó con rabia que Igor le daba besos.

Tardé unos instantes en decidir, porque estaba claro que mi hija me exigía venganza, algo así como descuartizar al osado, como mínimo. Y yo, curiosamente, no estaba por la labor. Combatir besos con patadas o patadas con besos, me trasladaba automáticamente a mi propia preadolescencia y a otras batallas similares.

Resolví la contienda recordandole a mi hija que no quería lios. Esto es, que aplicara al asunto inteligencia emocional hasta que yo diese orden de volver a casa. También reconvine a los fogosos escuderos para que calmasen sus guerreras intenciones.

Cuando regresabamos a casa, llevaba a mi hija abrazada a mí y le iba acariciando la nuca, que es un modo particular de hablar con ella sin tener que quedar aprisionado del verbo.

Tambien le comentaba que tendría que aprender a combatir moscones con otros medios, pero yo, moscón consumado, nunca entendí la aplicación de las artes femeninas en estos menesteres.

Ya en casa, se lo conté a Helena, porque le toca a ella y no a mí, instruir estas herramientas.

Yo quedé confuso y aliviado al mismo tiempo. No maté a nadie y me alegré de disfrutar el despertar de mi hija mayor a los lances de la vida.

17 comentarios:

Pep Garbí dijo...

ojos que aman en su salón de sol
(para equilicua, degustador de estros)
[desde el salón de sol, por si en casa hay morenas que, en todo caso, seguro que tendrán bellísimos los ojos compitiendo con también unos bellos cabellos]

A fe mía que aquélla, a quien Ternura no pudo doblegar el corazón
hacia entrañas que molidas quedaron de duro desamparo,

era blanca, y frescan era, arropada en sus cabellos:
Sus negros ojos compiten con lo negro de su pelo


Versos de Abû 'Alî Idrîs ben al-Yamân ben Sâmin al-'Abdarî, conocido por la nisba de la al-Sabbînî, poeta árabe ibicenco del siglo XI (en traducción de José Barral, Anuario. Ibiza-Formentera IV, Ibiza 1986, p. 107)

Pep Garbí dijo...

frescan = 'fresca' (errata corrige)

Salón de sol dijo...

Con los recuerdos de otra memoria
me sentaré tranquilamente
y dejaré...
que el tiempo me alcance.

Daniel Melero

Yo estoy removiendo mi cuchara en una taza, confirmando que "la vida es un círculo vicioso" y que nada se detiene. Y así van pasando las horas...
Porque todos estos momentos son como estrellas fugaces y prefiero mirar siempre hacia delante, removiendo una cuchara...

Besos
concéntricos de café .... Helena.

susana dijo...

He nacido hoy de madrugada

viví mi niñez esta mañana

y sobre el mediodía

ya transitaba mi adolescencia.

Y no es que me asuste

que el tiempo se me pase tan aprisa

sólo me inquieta un poco pensar

que tal vez mañana

yo sea

demasiado viejo

para ser lo que he dejado

pendiente...
Vaya me gusto el lugar q me enseño mi amiga, volvere por aqui, un saludo, su

Mariano Planells dijo...

Equilicua: Hermosa tu relación de los ¿hechos? Caiga un cómplice manto de esperanza, que no de duda, sobre los episodios que nos despiertan a la vida.
La "moza garrida" del poema árabe que me trasncribes...las lenguas se intercomunican, si es que en el fondo no son la misma. Garrida en ibicenco, como en el castellano antiguo, es chica impúber pero ya granujienta, chavala, etc. O sea, que tu hija, ya siendo una naciente moza garrida, te dará numerosos y afortunados motivos de reflexión, de flexión...
Guárdame vino, que ma salto la artrosis, me salto el régimen, me salto la meseta y me planto en Don Benito.

Salón de sol dijo...

»-(¯`v´¯)-»Besos»-(¯`v´¯)-»

Mira, yo se que no es fácil andar recto, que las palabras son tan ligeras y el corazón tan terco ....

__**_**
_**___**
_**___**_________****
_**___**_______**___****
_**__**_______*___**___**
__**__*______*__**__***__**
___**__*____*__**_____**__*
____**_**__**_**________**
____**___**__**
___*H-E-L-E-N-A*
__*-_-_-_-_-_-_-*
_*____0_____0____*
_*___/___@___\___
_*______________*
___*_____W_____*
_____**_____**
_______*****

Salón de sol dijo...

Acepto gustosa tu invitación para cenar....
Besos hambrientos de.... jajaja...!!!!! uhmmm....!!!!
Helena.

polifacias kardash dijo...

juánico equilicuántico

Una nota de urgencia: me tienes rodeado. Y tú date por leído...

Y, entre tanto, dos besos de esos viriles recios, no en extremo duros.

seguiremos informando

El Precisante dijo...

El Precisante said...
¿que la cosa va de vino?

Pues mira lo que encontré...

sólo para iniciados dice...

27/11/2005, 20:20 PM GMT

El Precisante dijo...

Cuando dije "lo que encontré", quise decir lo qe encontré, y lo preciso con precisión...

El Precisante dijo...

y cuando dihe "lo qe", quise decir "lo que".

Que conste porque la precsión es la cortesía de los... precisos preciosistas.

El Precisante dijo...

uff, zemezkapó otra:
Pues cuando dije "dihe" quise decir "dije".
Y no decir "Diego", por que entonces, a fuerza de menearlo, el círculo se nos convierte en un círculo visioso...

El Precisante dijo...

y cuando dije "visioso" quise decir...

NOOOOOOOOOO... Hay que saber parar, aunque el círculo gire.

Pero... sólo una apostilla PS, aquí en tu sitio cálido:

'Rodeatus est' # Rodeatus es
'sursum corda' = "¡arriba los corazones!"

'cogorza gorda, ... hoy toca ron moreno, que sabe a isla, a sol, a playa, y piel de miel'

El poema que te he recomendado fue 'pa allá' sin receta, pero dice quien sabes que haberlas también haylas...
Otro día será...

N.B.: ah, por último, cuando dije, arriba 'precsión' hay que leer precisión, ya sabes, tú me entiendes...

Salón de sol dijo...

Juan

Ummmmmmm

Salón de sol dijo...

Y dormíamos tan juntos
que amanecíamos siameses...

Anónimo dijo...

Me parece curioso lo que cuenta este hombre por que creo que lo conozco, pero esta guapo.

El Monstruo Enfermo dijo...

Yo como soy un monstruo infecto estoy orgulloso del comportamiento de tu hija, me produce orgullo ajeno que un proyecto de mujer sepa defender su honor con la contundencia que crea necesaria. Es más a buen seguro que no recibió ningún osculo indeseable tras su heroica respuesta. Desde pequeñitos debemos aprender a controlar nuestros impulsos por que como machos de nuestra especie nos queremos follar a todas de manera irremediable. Hay que saber que el deseo ha de ser reprimido aunque nos acompañe hasta nuestra muerte.

Archivo del blog

Datos personales